y paso a paso.
Aún con muletas,
pensando en movimiento,
y despacio.
Paso a paso.
Creía que a estas alturas
habría mejores nuevas,
pero...
paso a paso.
Y quizá en algún momento de la existencia del ser humano
comience rehabilitación,
pero...
paso a paso.
Mientras tanto,
y así de simple,
un árbol basta para liberar dos manos.
Todo se resume en eso.
Un punto de apoyo
y paso a paso.
Y es que hoy también
me ha dado por releerme.
Por encontrarme.
Por buscar en el cajón.
Letra a letra.
Y empiezo a echar cuentas
de lo que contaba en aquellos días:
Nochebuena y Nochevieja de 2010,
poco pelo y aislamientos;
y un año después
seguía flotando a la deriva.
Por eso,
a pesar de que paso a paso
todo se vive lento y se siente despacio,
no quisiera perder la perspectiva.
Paso a paso,
y puede ser
que un mes sólo sean
(a veces, y sólo a veces)
30 días.