Después de 2 años, 2 meses y semana y media. De 805 días. De 19320 horas. De 1159200 minutos. De 69552000 segundos. O lo que es lo mismo, después de mucha lucha y esfuerzo, de un camino a veces ingrato y otras, extramademente gratificamente, después de mucho miedo, rabia, incertidumbre, alegría, lágrimas y sonrisas, después de millones de sentimientos indescriptibles, LO HE CONSEGUIDO. Se acabó la quimioterapia.
El jueves fui a la consulta algo más relajado. Tenía cita, y también dudas. El recuento de mi analítica fue flojillo, los niveles estaban algo bajos. Pero se resolvió de una forma inolvidable: "Elías, los leucocitos y los neutrófilos están bajos, ¿pero sabes por qué es? Por la Mercatopurina y el Metotrexate. Así que te voy a bajar la dosis. De hecho te la voy a bajar tanto, que se acabó. Fin". Y el doctor García Suárez, Julio para un pelón de 22 años, me miró con una complicidad infinita.
En ese momento una sonrisa de sentimientos contenidos se dibujó en mi cara. Cuánto tiempo llevaba queriendo escuchar eso, ¡cuánto!
Mis padres se unieron a mi alegría.

Sin embargo, mi dosis de Metotrexate para el jueves ya estaba pedida, y Julio me dijo que después de tanto tiempo no podía despedirme a la francesa. Así que radiante, como si el "We are de champions" resonase en todo el hospital, me dirigí a por la última banderilla. Nunca había ido con tanto gusto.
Después de haber condicionado cada semana desde hace más de un año mi agenda por el maldito pinchazo, y de sus posteriores efectos secundarios, se acababa, sin más, por fin.
Sin embargo la guinda del pastel no la pondremos hasta dentro de unos días. El jueves que viene, día 27, me tienen que hacer el aspirado de médula de comprobación. Se acerca de nuevo el insufrible momento de quitarme la camiseta, ver la aguja de la anestesia en mi pecho, el escozor, sentir como luego entra esa especie de punzón hueco en mi esternón (que sensación tan repugnante), y por último el dolor que provoca la presión de esa plasta roja coagulada (y que un día fue invadida por unos bichejos muy hijos de puta) siendo absorbida por la jeringa.
¿A qué da asco? Pues os fastidiáis.
Por cierto, rezad, haced reiki, o el pinopuente si hace falta, necesitamos un 0,00000...000. Todo hace preveer que así será, pero si pegamos un último empujoncito todos juntos seguro que se nota.
También quiero mantener los pies en el suelo, a pesar de que desde el jueves estoy en una nube. Los próximos 5 años las revisiones y el control será periódico. Es el tiempo estimado en que las posibilidades de recaída son mayores, así que a cruzar los dedos, y que esto no vuelva a suceder.
Por si acaso, y por si no también, seguid donando y concienciando a las personas de vuestro entorno para que donen médula ósea. Sabéis lo fácil que es, nada que ver con el mal rato que si que nos hacen pasar a los pelones.
En cuánto me puse el Metotrexate, subí a la planta 4ª del hospital, (sí, la misma en la que se rodó la peli con el mismo nombre) ya que han cambiado a los pelones de la 6ªA a la 4ªB, a contarles el notición a esa otra gran familia que ayudó a que este momento llegase, y que tanto me cuidó.
En cuánto me puse el Metotrexate, subí a la planta 4ª del hospital, (sí, la misma en la que se rodó la peli con el mismo nombre) ya que han cambiado a los pelones de la 6ªA a la 4ªB, a contarles el notición a esa otra gran familia que ayudó a que este momento llegase, y que tanto me cuidó.

Sólo estaban parte del mejor equipo de enfermeros y enfermeras del mundo mundial, y esta foto habla del momento de alegría que vivimos.
Espero tener una foto con todos, ¡hay que hacer mil más!
Y llegados a este punto, supongo que llega el momento de los agradecimientos, aunque creo los recogeré además en algo más emotivo que una simple entrada de blog.
Gracias equipazo por vuestra paciencia, vuestros consejos, vuestro cariño, por cuidarme, y por extralimitaros en vuestro trabajo. Porque yo nunca me he sentido como un paciente, me he sentido como el sobrino pequeño de muchas personas que me querían y a las que quiero con locura.
Gracias porque sin vosotros, sin darle ese calor especial a la planta, y sin las sonrisas que le poníais a cada día hubiese sido imposible. Gracias por todas la lista interminable de cosas que habéis hecho por mí. Y como no sé si seré capaz de dároslas en persona, porque llorando me pongo feo con lo guapísimo que soy, os lo dejo escrito para siempre aquí.
Gracias también a los doctores, porque el equipo de Hematología del Hospital Príncipe de Asturias de Alcalá de Henares es insuperable. Porque para ellos tampoco he sido un paciente más, eso se vive y se siente, y sin la tranquilidad que me han transmitido con su forma (y por supuesto, su fondo) de hacer, yo no habría llegado hasta aquí.
Es imposible no teneros en mis pensamientos unas cuántas veces al día, porque si hoy tengo lo que tengo es innegable adjudicaros el mérito de ser quiénes sois, como profesionales, y lo que me ha llegado más, como personas. Porque cuándo los que visten una bata blanca te sonríen y comparten tu lucha este camino se hace mucho menos pesado.
Así que si existen ángeles de la guarda, yo puedo ponerles nombres y rostros a los míos.
Gracias a Edu, en paz descanse, a Guaci, Raúl, Ángel, Mónica, Teresa y Óscar. Porque sin ellos vivir en un hospital no habría sido tan jodidamente genial. Un hospital sin juergas nocturnas no es un hospital, y ver a unos cuántos calvos de risas creo que es simplemente maravilloso.
Gracias a mis amigos, a los que han estado a cada momento, y desde el primer día, tirando del carro. Ellos han conseguido que esta aventura haya sido apasionante y llevadera, y sobre todo, sentirme muy acompañado en unas circunstancias complicadas. Y con vosotros no me extiendo más porque luego os reís. Que seréis mis amigos, pero también sois tontos del culo como vosotros solos. Desde aquí hasta Alemania.
Gracias y mil gracias a mis pelones. Porque gracias a sus blogs, a sus vivencias y a su lucha, pude sentirme comprendido. Porque sois peleones, y porque quizás hayáis sido de esas cosas increíblemente especiales y preciosas que este camino me ha dado a conocer. Y con vosotros ya me he puesto ñoño muchas veces también.
Gracias a la Fundación Carreras por la labor que hace y la consideración que han tenido conmigo. Y gracias a los donantes de médula ósea que salvan vidas con ese pequeño gran gesto.
Gracias a la Fundación Carreras por la labor que hace y la consideración que han tenido conmigo. Y gracias a los donantes de médula ósea que salvan vidas con ese pequeño gran gesto.
Mi tío es el mejor tío del mundo, y por extensión mi mejor amigo (compartiendo ranking con el antenista), y mi madre tan pesada que casi no la quiero. Mi padre me ponía las pelis del oeste cuándo se quedaba en el hospital conmigo, pero ronca y no le dejé quedarse a dormir ninguna noche. Ha sabido sufrir. Mis yayos tienen acciones en los bancos de bogavantes, y la melena que tengo ahora es por el arroz que me preparan. Y alguna prima de mi madre es casi más prima mía y se la voy a robar. Sara me quiso pelón y con mis circunstancias y de eso sólo es capaz alguien maravilloso.
Gracias a los URJCianos y a sus visitas multitudinarias (y no tan multitudinarias). Aunque gracias a mí descubristeis que el mejor tapeo está en Alcalá.
Gracias a la sopa por estar tan buena y calmarme la tripa. A las pastillas de dormir y al teleservicio de los restaurantes chinos. Y muy especialmente gracias a Esperanza Aguirre por haber tenido la consideración de no haber empezado a privatizar el hospital en el que me he curado hasta que he acabado el tratamiento.
Gracias a los URJCianos y a sus visitas multitudinarias (y no tan multitudinarias). Aunque gracias a mí descubristeis que el mejor tapeo está en Alcalá.
Gracias a la sopa por estar tan buena y calmarme la tripa. A las pastillas de dormir y al teleservicio de los restaurantes chinos. Y muy especialmente gracias a Esperanza Aguirre por haber tenido la consideración de no haber empezado a privatizar el hospital en el que me he curado hasta que he acabado el tratamiento.
Me dejo a gente a la que dar las gracias, sin duda. Es algo que sé de antemano, y estaré en la cama dándole vueltas y me sentiré fatal por ciertos olvidos. Sólo necesito un poquito de comprensión, escribir esto no es fácil, al contrario. Y aunque sé que los que han compartido estos más de dos años conmigo se merecen una mención como mínimo, sé también que ahora mismo los sentimientos no me dejan pensar con claridad.
Así que aviso a navegantes, a pesar de cualquier olvido, quien me ha regalado su tiempo y su cariño en los momentos más duros que jamás pude imaginar, que sepa que formará parte de mi vida para siempre. Es otra cosa que he aprendido de todo esto. Que pena que el cariño no pueda cambiarse por tiempo, porque si es por lo que os quiero, por mí, seríais eternos.
Gracias, mil gracias. Millones de gracias.
Entre todos... ¡¡¡LO CONSEGUIMOS!!!
Sólo ha costado 2 años, 2 meses y semana y media. 805 días. 19320 horas. 1159200 minutos. 69552000 segundos.
Sólo quedan 5 añitos más, (por protocolo, y SIN quimio) ;)Ah sí, por cierto, una cosa más... A TOMAR POR CULO LA QUIMIO Y SUS EFECTOS SECUNDARIOS. Educadamente y eso.